Mi vida vive recordándome qué cosas son para mi,
y cuales no. Hay un cierto recelo entre ella y yo,
que de vez en cuando necesita tregua.
Este es mi tiempo de tregua; mi vida, yo, y nadie
más, dialogando furtivamente a miradas cruzadas,
cerrándole la puerta a los demás para arreglar
nuestros asuntos.
Cuando creí que así eran todos los días (y así
seguirían siendo, según suponía) y calculando
en una báscula qué pesaba mas, si mi desaparición
o mi presencia, hay un detalle del que jamás me
había percatado.
Compartir es fácil.
Recibir.... más aún.
Dar, es una tarea complicadísima.
Y no me baso en mis experiencias personales,
sino en las ajenas; personas que tanto les cuesta que
hasta me asusta, creyendo que contados con las
manos somos aquellos que contamos con el desinterés
de poder de "dar", sin tener por qué "recibir" a cambio.
No es un manifiesto por el cual, pongo en letras la
verdadera tarea de un "mártir" del siglo XXI, es
simplemente un vistazo a la gran brecha que existe
entre las personalidades, hoy más que nunca.
Si espero recibir, puedo esperar toda mi vida.
martes 16 de diciembre de 2008
lunes 15 de diciembre de 2008
martes 9 de diciembre de 2008
Házme natural.
Aquél barco ya zarpó,
partió mi alma a la mitad.
Una porción dibuja el compás del mar,
la otra baila el silencio abisal.
El viento incrustado en el cabello,
la sal disuelta en las comisuras;
un acto total de camuflaje,
soy tuya, ¡oh mia Natura!
Con descalzos pies fluyo por la hierba
de flores simples y sencilla arquitectura.
Soy liviana, soy parte del aire
con único límite en la razón pura.
La lluvia me alcanza,
producto de la gravedad,
en cada gota; el cielo en mis manos,
atmósfera líquida vuelta a evaporar.
Bendigo mis sentidos
que me permiten dejarme avasallar
por la cárcel sin rejas
de la serenidad.
partió mi alma a la mitad.
Una porción dibuja el compás del mar,
la otra baila el silencio abisal.
El viento incrustado en el cabello,
la sal disuelta en las comisuras;
un acto total de camuflaje,
soy tuya, ¡oh mia Natura!
Con descalzos pies fluyo por la hierba
de flores simples y sencilla arquitectura.
Soy liviana, soy parte del aire
con único límite en la razón pura.
La lluvia me alcanza,
producto de la gravedad,
en cada gota; el cielo en mis manos,
atmósfera líquida vuelta a evaporar.
Bendigo mis sentidos
que me permiten dejarme avasallar
por la cárcel sin rejas
de la serenidad.
Recuerdo en cicatrices.
No todas las balas al pecho
hieren el corazón;
aquí estoy escribiendo
y no por resurrección.
Admito que ha dolido,
pero la presión ya menguó.
Brindo por las tormentas
que de inmediato traen el sol.
Es solo un recuerdo
en una cicatriz,
un deseo gastado
en el olvido infeliz.
Y aunque no sea motivo
voy a celebrar
que mi alma fue capaz
de amar con intensidad.
Es solo un recuerdo
en una cicatriz,
reflejo eterno
de un tiempo feliz.
hieren el corazón;
aquí estoy escribiendo
y no por resurrección.
Admito que ha dolido,
pero la presión ya menguó.
Brindo por las tormentas
que de inmediato traen el sol.
Es solo un recuerdo
en una cicatriz,
un deseo gastado
en el olvido infeliz.
Y aunque no sea motivo
voy a celebrar
que mi alma fue capaz
de amar con intensidad.
Es solo un recuerdo
en una cicatriz,
reflejo eterno
de un tiempo feliz.
Celebraciones.
No quiero regalos
esta Navidad,
tráeme serenidad.
Alumbra el cielo
con mas estrellas de lo habitual.
Que mis ojos sean canal
y mi cuerpo un enorme caudal
que fluya y se ahogue
una y mil veces en el mar.
No quiero brindar
por un nuevo año,
no quiero seguir viéndolos pasar
como números tachados
en un calendario
batallando contra mi ansiedad.
Que feliz sea la enfermedad
que debilite mis huesos,
delatando en mi rostro emociones
difíciles de ignorar.
esta Navidad,
tráeme serenidad.
Alumbra el cielo
con mas estrellas de lo habitual.
Que mis ojos sean canal
y mi cuerpo un enorme caudal
que fluya y se ahogue
una y mil veces en el mar.
No quiero brindar
por un nuevo año,
no quiero seguir viéndolos pasar
como números tachados
en un calendario
batallando contra mi ansiedad.
Que feliz sea la enfermedad
que debilite mis huesos,
delatando en mi rostro emociones
difíciles de ignorar.
Retrato.
Un paisaje imponente
fluye por las manos
descontrolándose
en un gesto inhumano.
De la mancha
nacerá una historia
que con sus líneas
perpetuará el retrato.
Cualquier pensamiento concluye
en algún surco de ese rostro.
Cualquier color es de su piel,
hasta el sangriento amanecer rojo.
Difícil de adueñar siempre serán
aquellas vítreas esferas;
el Aleph que hechiceros buscan,
se esconde en su mirada y refleja...
Todo lo que hay,
y todo lo que es.
Todo lo que existe,
y lo que nunca seré.
Mas tengo palabras
que tallan profundo
en piedras eternas, esta verdad
de mis entrañas.
fluye por las manos
descontrolándose
en un gesto inhumano.
De la mancha
nacerá una historia
que con sus líneas
perpetuará el retrato.
Cualquier pensamiento concluye
en algún surco de ese rostro.
Cualquier color es de su piel,
hasta el sangriento amanecer rojo.
Difícil de adueñar siempre serán
aquellas vítreas esferas;
el Aleph que hechiceros buscan,
se esconde en su mirada y refleja...
Todo lo que hay,
y todo lo que es.
Todo lo que existe,
y lo que nunca seré.
Mas tengo palabras
que tallan profundo
en piedras eternas, esta verdad
de mis entrañas.
Instantánea.
En la imágen desagradable,
el gesto inolvidable.
Una polaroid ineludible
de circunstancias imborrables.
Recuerdo parcial
ebrio de lluvia.
Agua sin sal
mis ojos enturbia.
Tiernas susceptibilidades
en mejillas sonrojadas;
manifiestas necesidades
con palabras saciadas.
el gesto inolvidable.
Una polaroid ineludible
de circunstancias imborrables.
Recuerdo parcial
ebrio de lluvia.
Agua sin sal
mis ojos enturbia.
Tiernas susceptibilidades
en mejillas sonrojadas;
manifiestas necesidades
con palabras saciadas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)